Especialistas Laborales: un servicio de la Asociación Nacional de Laboralistas

Un servicio de la Asociación Nacional de Laboralistas - Tel: 91 543 4547

Consultorio Laboral

¿Qué sucede si nuestra empresa cambia de dueño?

Con el fin de salvaguardar la estabilidad en el empleo, nuestra legislación laboral prevé específicamente que, en los supuestos de cambio de titularidad de las empresas, el nuevo empresario se encuentre obligado a mantener las relaciones laborales que hubiera contraído la empresa anterior con sus trabajadores.

Así, si tenemos conocimiento de que nuestro centro de trabajo, nuestra empresa o el servicio que prestamos va a cambiar de dueño, debemos saber que todos nuestros derechos deben ser respetados y que lo único que debe cambiar para nosotros es que el empresario que nos paga las nóminas ya no será el mismo. No debemos firmar un nuevo contrato y debe respetarse nuestro salario, nuestra jornada y nuestra antigüedad. Esto es lo que se conoce como subrogación.

La principal duda que puede surgirnos es a la hora de determinar exactamente cuando nos encontramos ante un supuesto de sucesión de empresa y cuando no, puesto que existen muchas ocasiones en las que es difícil determinarlo, dado que las empresas que más suelen cambiar su titularidad son precisamente las unidades productivas que desarrollan su actividad dentro de otra empresa, como por ejemplo las cafeterías de las universidades, los puestos de vigilancia, las porterías o los servicios de limpieza.

Para poder saber si tenemos o no derecho a ser subrogados a la empresa que se hace cargo del servicio, debemos fijarnos en que se transmita una entidad económica que mantenga su identidad, entendida como un conjunto de medios organizados a fin de llevar a cabo una actividad económica y que pueda llevar a cabo esta actividad de forma autónoma, como por ejemplo el caso de una unidad de empaquetado en una fábrica, de la que pasa a hacerse cargo otra empresa.

Para que pueda darse aplicación la subrogación, es imprescindible que la unidad productiva pueda funcionar «autónomamente», sin que quepa exigir que en el momento anterior al cambio de titularidad la autonomía de esa unidad sea absoluta y total, pues en ese caso no habría una sino dos empresas ya separadas que correspondían a un único titular; no puede oponerse por tanto a la subrogación que entre la unidad cedida y el resto de la empresa existan conexiones como estar bajo una única dirección en sus aspectos general y de personal, ni que exista un único control de contabilidad, ni tampoco que la actividad se desarrolle en el mismo centro.

Dado que en cualquier caso determinar en que casos debe darse la subrogación y en cuales no, es problemático, algunos Convenios Colectivos (sobre todos aquellos correspondientes a los sectores donde suelen aparecer más problemas con respecto a este punto, como limpieza o seguridad) han determinado de forma clara cuales son los caracteres que deben darse para que se aprecie la subrogación, siendo los más frecuentes exigir una determinada antigüedad en el puesto de trabajo o fijar obligaciones de información y transmisión de documentación a cargo de la empresa que trasmite, etc.

Este artículo ha sido leído 9.729 veces.

Consulte con un profesional

Le derivamos al mejor profesional especialista en la materia, dentro de su provincia.

Volver al tema Colaboración entre empresas, contratas y cesión de mano de obra

Volver al listado de temas del Consultorio Laboral


Diseño por: Template World   |   Modificado por: G.R.I.S. Informática